EL REENCUENTRO DE LOS SEXOS CON LA NATURALEZA

 

El valor de la mujer para el
Nacionalsocialismo

 

EL NS BUSCA EL REENCUENTRO DE LOS SEXOS CON LA NATURALEZA


Los Nacionalsocialistas no somos como esos cavernícolas que, motivados por celos o envidias, creen que la Mujer es una esclava de las paredes del hogar y que de ahí jamás debería salir. Sólo creemos que, siendo la principal responsabilidad del hombre la de conducir y mantener un hogar, queda en manos de la Mujer el pilar fundamental de dar consistencia a la familia. Así como existen trabajos más ligados a las mujeres que a los hombres por sus características y exigencias, como la educación y la enfermería, hay otros que requieren de la primacía de hombres sin que esto signifique atropellar los derechos de las mujeres o ponerlas en rangos inferiores de jerarquía. En tal sentido, a los NS nos ha parecido casi un sacrilegio el error cometido por el Gobierno Militar Argentino al permitir la entrada de mujeres a los uniformes del Ejército, pues esa tarea es labor de hombres, esencialmente viril, pero dados los tiempos que corremos no se puede No permitir. ¿Acaso se es un "machista" por tratar de mantener a la mujer lejos de los campos de batallas?. Algunos dirán que un mujer en el ejercito es tan ridículo como que un hombre quiera ser monja o matrona, sin que tenga nada que ver con la discriminación, pero lo que hay que hacer es reeducar a los hombres y a las mujeres en sus papeles.
El asunto laboral ha sido la mejor excusa. Si bien hay derechos que deben ser protegidos, no se puede poner a competir a mujeres contra hombres en una lucha irracional por los puestos de trabajo, lo que fomenta la miopía de los "machistas" que no desean ver a sus mujeres trabajando a pesar de que el costo de la vida hace más y más común esta situación, ante la imposibilidad de una familia subsistir con sólo un sueldo.
Lo que se persigue además es dividir a las masas en hombres y mujeres competidores entre sí, como forma de destrucción y corrosión social para que los judíos puedan dar otro paso adelante en el dominio mundial. No tendríamos ningún problema contra esa ficticia imagen de la "mujer contemporánea", o la "mujer ejecutiva", si no fuera porque ésta se plantea como algo opuesto a la maternidad y a la función familiar de la Mujer, bajo una filosofía en la que, mientras más lejos esté del hogar, más libertad de expresión y realización tiene... Hoy vemos a fervorosas "feministas" ladrando este ideal de mujer como el indicado, a pesar de que conlleva a una serie de irracionalidades y discriminaciones como la imposibilidad de acceder a trabajos a mujeres que no sean jóvenes o que sean madres.
El resultado del alejamiento de la Mujer de su función educadora y familiar hoy salta a la vista: niños irrespetuosos, con preciosidades negativas, jóvenes desorientados, viciosos, carentes de ideales, egoístas, drogadictos y borrachos, "buenos para la cuchilla", etc. El hombre es muchas veces un inepto a la hora de intentar solucionar la falta de una madre constante en el hogar, pues carece de la condición femenina de educador y formador, produciendo hijos consentidos, con permiso para hacer lo que quieran, con alergia al trabajo y que le chocan el vehículo cada fin de semana sin recibir amonestación alguna.
Los divorcios, las separaciones y los fracasos matrimoniales están a la orden del día, pues la confianza y la lealtad entre las parejas es cosa del pasado, de "puritanos" como nosotros, atrapados en "otros tiempos". Está de moda ser hijo de padres separados y después ser un adúltero (entre los "hombres" es casi un motivo de orgullo engañar a la esposa con una o más mujeres). La virginidad es para tontas que sueñan con perder su castidad por amor. Los adolescentes se sienten amariconados si no se meten con prostitutas como sus demás amigotes. Los sexos se trastocan, la mujer cae en los vicios de la perversión de una masculinidad desaforada, genitalizando su sexualidad, volviéndose promiscua, mientras que el hombre que vive en el desenfreno termina también afeminándose sexualmente, volviéndose poliorgásmico, acabando muchas veces en perversiones homosexuales en su búsqueda de nuevos placeres y experiencias novedosas. Ser una "dama" es mal visto, ser un hombre retraído y sin el calor sexual de los demás es sospecha de algo raro. La Mujer sensual y atractiva es confundida con la excitante y la erótica.
Ha sido la Naturaleza la que puso al hombre al frente de la familia en una repartición justa, desde hace miles de años, cuando el ancestro debía salir cargando su arco y flecha en busca del sustento, mientras una Mujer le veía partir temerosa de no verle volver, mientras sostiene un niño en sus brazos. La Naturaleza no falla; en cada especie ha sido uno de los sexos el encargado de los roles distintivos, y en el nuestro, es el hombre el que debe tener la responsabilidad de encargarse de su familia como un total, procurando la protección de ella y de toda la Comunidad. Un Hombre es feliz sólo si su familia también lo es. Una Mujer es feliz si el Hombre ha sabido hacerla a ella y a su familia feliz. La base de la felicidad de ambos está en la convivencia familiar, en la comprensión mutua, dándole la Mujer el ánimo y las fuerzas ante los problemas y los reveses del destino, no frente ni detrás de él, sino a su lado. Ambos constituyen juntos una sola unidad y no dos entes en pugna, unidad en la cual vive y se nutre el pueblo, es decir, la Comunidad Nacional.
El establecimiento de estas condiciones naturales no implica relegar a la Mujer a un segundo plano o al menosprecio. Puede que el NS sea incluso paternalista en su propósito de dar protección y apoyo a la Mujer, pero jamás sería como la campaña judía lo ha tratado de exponer, como fanáticos machistas que veían a sus esposas como esclavas o sirvientas gratuitas. Eso es una malsana injuria, proveniente justamente de los peores machistas de la historia, es decir, los propios judíos, que ven a sus mujeres como meros aparatos de incubación y reproducción, obligándolas -entre otras cosas- a tener dos relaciones sexuales como mínimo todos los domingos, con o sin su consentimiento.
Para el Nacionalsocialismo el Hogar ha sido sacralizado, complaciendo a la Mujer con su condición de tal y exaltando su función de Madre NO COMO SU ÚNICA FUNCIÓN, sino como MÁXIMO ROL DE MUJER.
La misión de la Mujer en un Estado Nacionalsocialista es muy superior a la frivolidad de ser tanto en la política como en las profesiones una competencia para el hombre. De modo alguno se le niega tal posibilidad a las que cuenten con condiciones NATURALES para esas tareas. También supone como absolutamente falsa la concepción de que el trabajo de Ama de Casa es improductivo, humillante o irrelevante como es la tendencia a creer hoy en día en la sociedad de consumo, sumida en la fiebre de la modernidad traida por la sacrosanta democracia y el mercado "libertario", que lo mide todo en producción y capacidad de lucrar.
Para los NS es una ley sacra el que LA COMUNIDAD SE ENCUENTRA POR SOBRE EL INDIVIDUO, es decir, el bien de muchos es innegociable por el bien de unos pocos. En este sentido, el valor de la Dueña de Casa está en entregar sus mejores esfuerzos para CRIAR Y FORMAR HOMBRES Y MUJERES SANOS Y FUERTES, es decir, crear una Raza fuerte y sana. No podemos sentir menos que lástima por aquellos estúpidos maridos idiotizados por los tiempos modernos, que basan toda su autoridad dentro de la familia en el hecho de ser "los que ganan la plata", menospreciando la labor de Dueña de Casa de esas mujeres que les acompañan han asumido por no tener la suerte de optar a un trabajo o simplemente por decisión propia. LA LABOR DE LA MUJER QUE ASUME EL ROL DE UNA DUEÑA DE CASA ES PRIORITARIO E IRREMPLAZABLE, más aún hoy en día, en que el ritmo de la sociedad contemporánea prácticamente hace que le hombre esté todo el día fuera de casa y llegue sólo a dormir.
La grandeza del pueblo descansa sobre la calidad de sus componentes y he ahí la importancia de la Mujer como formadora: de su abnegación depende el futuro de la Patria, el ser superiores o mediocres. Pero formar va mucho más lejos que alimentar al niño; es además, entregar fortaleza espiritual y física, estimular la inteligencia y, por sobre todo, INCULCAR VALORES SUPERIORES, que provocarán el encumbramiento de nuestro pueblo o nación. Es decir HONOR, LEALTAD, HONESTIDAD, PULCRITUD FÍSICA Y MENTAL, AMOR A LA PATRIA, AL SUELO, A SU HISTORIA Y A SU SANGRE.
 El Lider / Argentina