La forma de pensar de los militantes de TF constituye su ideología, su forma de actuar constituye su estilo.
Para forjar el nuevo hombre del siglo XXI, TF propugna una ideología y un estilo, cabe mencionar que los puntos que conforman la ideología y el estilo no están aislados, por lo contrario el conjunto de ellos edifica la forma de ser que distingue a sus militantes.
FIRME DICIPLINA. Reconocer y aceptar la autoridad, obedeciendo las órdenes sin discutirlas, aunque tengamos el derecho de exponer las quejas u objeciones a las personas responsables y el deber de aportar nuestra opinión cuando lo creamos necesario. También tenemos el deber de obedecer en la vida civil a las personas dotadas de autoridad legal o moral (jueces, policías, maestros, padres o personas de edad) siempre que no se excedan en sus atribuciones, o sus ordenes se hayan abiertamente opuestas a nuestros principios ideológicos o éticos.
ESPIRITU COMUNITARIO. Debemos ser consientes de que todo lo que nos rodea, en la calle o en el campo, pertenece a la comunidad y, consecuentemente, también a nosotros. Es deber del militante respetar los servicios públicos, mantener limpio y ordenado el entorno en que nos movemos o trabajamos e intervenir en todo aquello que pueda ayudar a la mejor convivencia cívica, así como prestar auxilio o remedio, sin excusa, a personas, animales o cosas que se encuentren en peligro o necesidad por cualquier cosa.
DESPRECIO ABSOLUTO POR EL DINERO. Jamás deben producirse discusiones entre militantes por cuestiones económicas. Toda discusión es lamentable entre camaradas, pero si bien puede explicarse cuando se trata de temas filosóficos, religiosos o políticos, queda absolutamente fuera de lugar cuando los motivos son exclusivamente materiales.
ESPIRITU NATURISTA. Tener un autentico espíritu de amor y conocimiento de la naturaleza es la mejor manera de respetarla. Este espíritu puede desarrollarse y demostrarse con actividades como el montañismo, la caminata por la montaña y la acampada, la natación, etc. En la naturaleza se han de respetar las plantas y los animales y dejar perfectamente limpios por los que pasemos. Dormir al aire libre y vivir a la intemperie, aunque sea por cortos pero frecuentes periodos de tiempo, es indispensable para el militante.
ESPIRITU DEPORTIVO. Todo militante debe mantener una constitución física en forma y acorde con su manera de pensar y sentir. Cada militante varón o mujer, debe practicar al menos un deporte asiduamente, pero totalmente fuera del profesionalismo y negocio. Eligiendo los más acordes con la constitución de cada sexo para mejorarlo y ennoblecerlo con la salud y la belleza, no admitiremos que un cuerpo joven este abandonado por simple pereza o vicios.
AMOR A LOS ANIMALES. La defensa de los animales, tanto salvajes como domésticos, debe constituir un punto importantísimo dentro del estilo de los militantes, procurando difundir este principio y combatiendo espectáculos brutales como las corridas de toros y las peleas de gallos o perros, absteniéndose de practicar falsos deportes como la caza, la pesca etc. Pues son expresión de crueldad innecesaria y prepotencia humana, pues el cazar y el pescar solo esta justificado como medio ineludible para la subsistencia.
ESPIRITU REVOLUCIONARIO. Frente al espíritu hedonista y acomodado que todo lo invade y ante la sociedad permisiva y "tolerante" de nuestro tiempo, el militante debe mantener un talante revolucionario de trabajo y dedicación, de esfuerzo y sacrificio, de superación y exaltación de valores superiores. Cada cual intentara desterrar de sí la desidia y la pereza, esforzándose en luchar consigo mismo y tratar de no perdonarse debilidades y acomodos. El espíritu revolucionario se caracteriza por mantener siempre la justicia y la verdad contra todo.
COMPORTAMIENTO EJEMPLAR. En todo momento el militante debe hacer patente su moral y su estilo. No fumar durante las reuniones y lo menos posible en lugares públicos, no embriagarse jamás cuando recaiga sobre el algún tipo de responsabilidad, ya sea en un concierto, charla o acto publico. Utilizar un lenguaje correcto sin expresiones soeces o groseras, mantener una sana, natural y decente relación entre ambos sexos, vestir con limpieza y corrección pero con austeridad y sin seguir los dictados de las modas actuales (tanto hombres como mujeres), mantener pulcritud, higiene personal y posturas dignas, ser moderados en el comer, cumplir con el deber, tanto si se es estudiante o trabajador. Estar al margen de los ambientes degenerados.
ESPIRITU FORMATIVO. Después de nuestras horas de trabajo y ejercicio físico, recomendamos tres posibilidades de ocupar nuestro tiempo libre: el arte, la ciencia y la formación espiritual. No es aceptable en un militante el perder tiempo en actividades intrascendentes cuando no perjudiciales. El estudio de textos científicos de toda índole, la lectura de los clásicos de la literatura, la audición de buena música, tanto RAC como música celta, clásica etc. Las visitas periódicas a museos, exposiciones y lugares de interés histórico o paisajístico , la práctica de alguna actividad artística o artesanal por nuestra parte, así como la disciplina de la meditación y otras técnicas de autocontrol y sublimación humana, son actividades de mucha importancia y necesarias para un militante.
ETICA DE LUCHA. Queda proscrita la violencia como sistema y sin sentido. La violencia y la utilización de la intimidación o la fuerza física, carece de razón cuando no esta motivada por la defensa de la vida, de la integridad física, la libertad o el honor, en la medida necesaria. No debemos intentar vencer con la fuerza, sino convencer con la verdad y la conducta intachable. No somos pacifistas pero si pacíficos sino se nos ataca injustificadamente.
