El estilo del Militante en Tercera Fuerza refleja el alma del guerrero, encarnando seguramente la ilusión de los héroes caídos en combate, aquella de mantener la llama encendida eternamente y permitiendo que los ideales prevalezcan de generación en generación. Conviene resaltar en este momento que no todos los integrantes de Tercera Fuerza llevan el estilo Skinhead, aunque si la esencia guerrera y combativa de nuestra ideología.
La historia con todas sus controversias ha demostrado que solo los fuertes han dejado huellas imborrables, según los criterios difundidos hacia el interior de la orden SS “la idea guerrera es siempre la característica de los mejores elementos de un pueblo”.
Romanos, Espartanos, Germanos, Nórticos, Celtas, Iberos, Árabes, Japoneses, Chinos entre otros han demostrado a su pueblo el mejor de los legados como lo son las virtudes guerreras: “el rigor, la franqueza, espíritu de equipo, el espíritu caballeresco, la honradez, la obediencia y lo mas importante la dignidad del hombre sano”.
En nuestra concepción de militante es sinónimo de soldado y en vista de su innegable filiación a las ideas nacionalistas desde los mismos orígenes del movimiento, no podemos concluir más que el militante de Tercera Fuerza es un soldado político y como tal, debe ser consecuente con su forma de actuar.
No puede concebirse a un soldado que piense solo en cerveza, fútbol, sexo y rock n roll, esto podría ser el lema de cualquier pandilla juvenil, mas no de un grupo de jóvenes forjadores de una verdadera cultura.
El soldado político debe estar preparado en todo momento para las constantes luchas y sin temor a la muerte porque “ser soldado significa saber aceptar la muerte pero implica también no preguntarse nunca cuando llegara”.
De manera pues que en esencia Tercera Fuerza no pretende impresionar al común de las personas mediante el uso de atuendos que brinden una apariencia de caballero medieval, vikingo o militar de la segunda guerra mundial, se trata mas bien de proyectar una actitud guerrera frente a la cotidianidad de nuestros días, una lucha constante contra todo lo que alimenta la debilidad de hombres y mujeres. Por el hecho de ser animales hombres es muy probable cometer errores que tienen excusa en las debilidades no superadas, es cuando se debe reflexionar tratar de introducir en nuestras vidas la idea del superhombre de Nietzsche. “Un viejo proverbio que dice que el valiente no es aquel que no teme a nada sino el que ha superado su miedo”.
Disciplina es una palabra clave en estos momentos en los que la juventud anda adormecida en medio de una gran cantidad de eventos que atentan contra el carácter del hombre. La personalidad puede presentarse en diferentes formas pero relevantes es definitivamente el carácter del ser y el carácter se forma apartar de la forma de pensar que a su vez condiciona las acciones.
En definitiva, se tiene que reconocer que la única forma de promover cultura y civilización es mediante la puesta en juego de las virtudes guerreras heredadas por antepasados. Se trata de un legado de sangre que hoy nos pone sobre un terreno áspero para que nos reencontremos en duras batallas, cada una de las cuales nos dejara expuestos a la vista de los nuevos soldados y juntos a continuar con la vieja tradición.